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Grave agresión a un árbitro en inferiores: el caso que sacude al fútbol infantil puntano

Un violento episodio en un partido entre Victoria y GEPU de la categoría 2011 encendió las alarmas. Francisco Noguera, referente arbitral, expresó su preocupación por el rol de los adultos, la falta de seguridad y la necesidad de medidas urgentes para erradicar la violencia.

El fútbol infantil de San Luis quedó en el centro de la polémica tras un grave episodio de violencia ocurrido en un partido entre Victoria y GEPU, correspondiente a la categoría 2011. Durante el encuentro, varios jugadores del conjunto local agredieron físicamente al árbitro, en una escena que, según testigos, fue alentada desde la tribuna por familiares, principalmente madres de los propios futbolistas.

El hecho generó un fuerte impacto en el ambiente deportivo local. Francisco Noguera, referente de la Asociación Escuela Deportiva de Formación Arbitral Sanluiseña (A.D.F.A.S.), no ocultó su consternación. “La verdad es que todavía no caemos con lo que pasó, no lo podemos creer. Sabemos que puede haber insultos, a veces se exceden, pero lo que vimos es lapidario, es triste. Esto no tiene nada que ver con el fútbol”, afirmó.

La gravedad del episodio no solo radica en la agresión en sí, sino en el contexto en el que se produjo. Según Noguera, incluso hubo personas que filmaban la situación mientras incentivaban la violencia. “Había alguien que grababa y pedía que lo agredieran. Es muy complicado. Los árbitros podemos dirigir bien o mal, pero esto no se puede justificar”, remarcó.

El dirigente arbitral también puso el foco en la formación de los jóvenes y el rol determinante de los adultos. En ese sentido, advirtió que estas conductas no son aisladas, sino el resultado de un proceso que se inicia desde edades tempranas. La naturalización de la violencia en el entorno familiar y deportivo termina trasladándose al campo de juego.

Desde la Asociación, la preocupación es total. Noguera anticipó que están a la espera de resoluciones oficiales, aunque dejó entrever que la situación podría derivar en medidas concretas. “Va a estar complicado que vayamos a dirigir al club Victoria. No alcanza con un comunicado, hay que ponerse a trabajar. Todos: dirigentes, árbitros, padres y periodistas tenemos que analizar qué pasó y cómo lo solucionamos”, sostuvo.

Francisco Noguera. Foto: Archivo

Otro punto crítico es la falta de condiciones de seguridad en el fútbol formativo. “Las categorías juveniles se juegan sin seguridad. Los árbitros están atados de manos, no pueden hacer nada ni defenderse. En este caso, el colega no reaccionó porque eran menores, pero terminó golpeado”, explicó. De hecho, uno de los jueces presentó lesiones visibles, con un ojo morado y la frente inflamada.

En ese contexto, se abre el debate sobre posibles medidas para prevenir estos hechos. Comparaciones con otros deportes, donde los árbitros tienen mayor respaldo reglamentario para suspender partidos o expulsar a personas del entorno, aparecen como alternativas a considerar. Sin embargo, Noguera fue cauto: “Toda propuesta sirve, pero debe estar reglamentada. La situación es compleja y no pensábamos que esto podía pasar tan temprano en el torneo”.

Por su parte, la Liga Sanluiseña de Fútbol actuó con rapidez en las primeras horas posteriores al incidente. Según detalló Noguera, la entidad acompañó a los árbitros y reconoció la gravedad de lo sucedido. En esa línea, en el Boletín N°02/26, el Tribunal de Disciplina resolvió suspender provisoriamente a cuatro jugadores del Club Victoria y también la participación de toda la categoría 2011 de la institución, hasta tanto se esclarezca el caso. Además, se determinó otorgar los puntos en juego a los rivales que debían enfrentarlos en las próximas fechas.

Más allá de las sanciones, el episodio deja al descubierto una problemática de fondo que atraviesa al deporte formativo: la violencia, la presión externa y la ausencia de límites claros. “El tema no es si los árbitros son buenos o malos, sino qué hacemos a partir de ahora. Imagináte un árbitro llegando a su casa golpeado y teniendo que explicar que lo agredió un chico de 14 años”, reflexionó Noguera.

El caso ya genera repercusiones y obliga a todos los actores del fútbol puntano a replantear conductas, normas y responsabilidades. La urgencia no pasa solo por sancionar, sino por construir un entorno donde el deporte vuelva a ser un espacio de formación, respeto y contención.


Nota: Redacción

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