El psicólogo deportivo y futbolista Raúl Homola analizó la problemática de la violencia en el fútbol infantil y juvenil, una realidad que volvió a quedar expuesta tras los episodios registrados recientemente en el Club Victoria.
En diálogo con el programa Viva el Deporte por Radio La Red San Luis 88.3, el profesional remarcó la necesidad de trabajar de manera integral con jugadores, entrenadores, dirigentes y familias para transformar conductas que, según sostuvo, “terminan perjudicando siempre a los chicos”.
Homola, quien además continúa ligado al fútbol como jugador, explicó que su experiencia dentro de una cancha le aporta herramientas diferenciales a la hora de trabajar en psicología deportiva.
“Nos da un plus haber sido jugadores porque conocemos las emociones del fútbol, sabemos lo que se siente en los momentos de tristeza, angustia o presión”, señaló. También indicó que actualmente se desempeña en el ámbito educativo y clínico, aunque su objetivo es dedicarse plenamente a la psicología aplicada al deporte.
En relación con la situación vivida en Victoria, contó que fue convocado por dirigentes del club para desarrollar un proyecto orientado a modificar ciertas conductas naturalizadas dentro del fútbol formativo.
“A raíz de este episodio me contactaron. Lo primero fue trabajar con los padres, tutores y profesores de la categoría involucrada”, explicó. Según detalló, las capacitaciones se realizan cada dos o tres semanas y apuntan a construir un mensaje común entre todos los actores que rodean a los chicos.
Para Homola, uno de los principales problemas radica en la presión desmedida por el resultado y la incapacidad social para tolerar la derrota.
“En este país no toleramos perder. Si salís segundo parece que sos un fracasado. Y cualquier error se potencia al máximo”, afirmó. Además, sostuvo que muchas veces los adultos trasladan esa frustración a los niños desde las tribunas, generando situaciones de violencia verbal y emocional.
Durante la entrevista, recordó escenas habituales en canchas de fútbol infantil, donde padres y madres insultan a árbitros o rivales e incluso incentivan conductas agresivas en los chicos. Frente a eso, valoró medidas adoptadas en torneos de AFA, donde no se permite ningún tipo de agravio desde las tribunas.
“Papá que grita, papá que se va”, resumió al describir los protocolos que se aplican en divisiones inferiores de clubes profesionales. En ese sentido, consideró que las ligas locales deberían adoptar posturas más firmes y otorgar mayor respaldo a los árbitros para frenar los excesos.
El profesional también remarcó que la problemática atraviesa todos los sectores sociales.
“El chico que llega en un auto de alta gama es el mismo que vuelve caminando por una calle de tierra. Esto no tiene que ver con clases sociales, sino con la formación de las personas”, sostuvo.
A pesar del panorama complejo, Homola destacó que encontró predisposición y voluntad de cambio en dirigentes, padres y entrenadores.
“Me encontré con una realidad de ‘ayúdennos’. Vi gente reconociendo errores y queriendo aprender. Ese es el primer paso”, expresó. Además, remarcó que el desafío es eliminar estigmatizaciones y rótulos que muchas veces condicionan a los chicos desde pequeños.
“Las palabras pueden ser más fuertes que una trompada. Si a un chico le repetís que nunca va a salir de determinada realidad, probablemente termine creyéndolo”, reflexionó.
Finalmente, celebró que la psicología deportiva comience a ganar espacio dentro del fútbol local y consideró fundamental que las instituciones incorporen herramientas de acompañamiento emocional.
“El aspecto psicológico es tan importante como lo físico, lo técnico o lo táctico. El fútbol tiene que volver a ser una fiesta para los chicos”, concluyó.
Nota: Redacción Foto: Ilustrativa



