Cuando Claudio “Chiqui” Tapia tomó la palabra ante más de 3.000 dirigentes reunidos en Córdoba el pasado mes de marzo, el anuncio sonó histórico.
El Federal A, la categoría que representa al fútbol profundo del país, iba a recibir el mismo dinero en concepto de derechos televisivos que la Primera B Metropolitana. La cifra prometida era contundente: 20 millones de pesos mensuales para cada institución.
La noticia fue celebrada como una conquista largamente esperada. Después de años de desigualdades y reclamos, el fútbol del interior parecía haber ganado una batalla importante.
Pero una cosa fue el discurso y otra muy distinta la realidad.
Mientras Tapia trabaja a destajo para zafar de sus denuncias penales y se pasea con la selección nacional en la Copa del Mundo FIFA 2026, los clubes del Federal A siguen esperando una parte importante de los fondos anunciados. Según denuncian las propias instituciones, los montos efectivamente percibidos continúan rondando los 12 millones de pesos mensuales, muy lejos de los 20 millones prometidos públicamente.
La diferencia no es menor. En una categoría donde los costos de traslados, hoteles, arbitrajes, seguridad y planteles profesionales aumentan mes tras mes, esos millones faltantes representan una porción vital para la economía de los clubes.
Sin embargo, tan llamativo como el incumplimiento es el comportamiento de muchos dirigentes.
Porque si algo ha caracterizado a los clubes del Federal A en los últimos años es su alineamiento casi incondicional con el poder central de la AFA. Dirigentes que aplauden cada anuncio, que celebran cada discurso y que se muestran permanentemente agradecidos por decisiones que, en realidad, deberían formar parte de una política de equidad básica para el fútbol argentino.
La pregunta surge inevitablemente: ¿dónde están hoy esos dirigentes que celebraron la igualdad económica con la B Metropolitana?
Resulta difícil comprender por qué el reclamo no ha sido más firme, más contundente y más visible. Si el anuncio fue público, si las cifras fueron comunicadas oficialmente y si el compromiso fue asumido delante de miles de dirigentes, la exigencia de cumplimiento debería tener la misma magnitud.
El Federal A representa a decenas de ciudades, miles de kilómetros de recorridos y millones de hinchas del interior argentino. No se trata de un favor ni de una concesión. Se trata de recursos que fueron anunciados oficialmente y que todavía no llegan en su totalidad.
Hasta el mes de junio, AFA y el Concejo Federal que encabeza otro procesado como Pablo Tovvigino, le debe a cada uno de los clubes del Federal A algo de 32 millones de pesos que, si lo sumamos por los 37 participantes, la suma alcanza los 1184 millones de pesos.
La verdadera preocupación es que el tiempo pase, que la promesa quede archivada en algún discurso de ocasión y que los dirigentes vuelvan a conformarse con la foto, el saludo protocolar y la cercanía al poder.
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Porque mientras en los escenarios internacionales se habla del crecimiento del fútbol argentino, en el interior profundo todavía hay clubes esperando que las palabras se transformen en hechos.
Y en el fútbol, como en cualquier otro ámbito, las promesas no se cobran. Los millones sí.
Nota: Redacción


