La noticia generó una profunda conmoción en el ambiente deportivo sanluiseño. Demarchi fue mucho más que un dirigente: durante años trabajó para que el fútbol del Valle del Conlara tuviera mayor organización, crecimiento y reconocimiento dentro de la provincia.
Fue uno de los fundadores de la LFDVC, creada en 2005, y desde entonces estuvo estrechamente ligado al desarrollo de la institución. A lo largo de los años, la Liga experimentó una transformación que reflejó el trabajo dirigencial realizado junto a los clubes.
De aquella estructura inicial conformada por siete clubes y alrededor de 200 jugadores, la Liga llegó a reunir cerca de 23 instituciones y unos 7.000 futbolistas en sus distintas categorías.
Ese crecimiento convirtió a la Liga del Valle del Conlara en uno de los principales espacios de desarrollo del fútbol del interior sanluiseño y tuvo en Demarchi a uno de sus grandes referentes.
El pasado 16 de abril, Demarchi asumió la presidencia de la Federación Sanluiseña de Fútbol, luego de ser elegido por consenso entre las distintas ligas de la provincia.
Entre sus principales objetivos estaban el fortalecimiento de los torneos provinciales, la ampliación de la competencia en todas las categorías, la capacitación de dirigentes y entrenadores y la generación de nuevas oportunidades para que los jóvenes futbolistas sanluiseños pudieran proyectarse hacia el profesionalismo.
Sin embargo, su gestión al frente de la FSLF apenas pudo comenzar. Cuatro meses después de asumir, su fallecimiento deja un enorme vacío en la dirigencia del fútbol provincial.
La figura de Marcelo Demarchi también trascendió los ámbitos estrictamente dirigenciales. Para quienes trabajamos en la difusión del deporte, su predisposición permanente para atender consultas, brindar información y colaborar con la cobertura de las actividades de la Liga fue una característica que lo distinguió.
Siempre había tiempo para hablar de fútbol, de los clubes, de los jugadores y, especialmente, de su querida Liga del Valle.
Esa cercanía con el periodismo y su permanente disposición para colaborar con la difusión deportiva fueron también parte de su manera de entender la dirigencia: acompañar a los clubes, impulsar sus actividades y lograr que el fútbol del interior tuviera la visibilidad que merecía.
Marcelo Demarchi se va dejando una obra que queda en pie. Queda en los clubes que crecieron, en los miles de futbolistas que encontraron un espacio para competir, en los dirigentes que compartieron camino con él y en una Liga que ayudó a construir desde sus primeros pasos.
Demarchi también deja legado en su querido Sarmiento Juventud Unida de Tilisarao, club que lo tuvo como jugador, técnico y presidente.
El fútbol de San Luis despide a un dirigente que dedicó gran parte de su vida a hacerlo crecer. Y en el Valle del Conlara, especialmente, queda el recuerdo de quien soñó con una Liga cada vez más grande y trabajó durante más de veinte años para convertir ese sueño en realidad.
Hasta siempre, Marcelo.
Nota: Redacción


